El Orden de Nacimiento en el sistema familiar

Los Primogénitos 

características (extracto de mi segundo libro Neurodecodificacion laboral)

Pareciera que los primogénitos (que para el inconsciente biológico son los hijos números 1, 4, 7 y 10) la decisión acerca de qué estudiar o si se va a dedicar a trabajar está definida desde temprana edad y, más allá del tiempo en que tarden en comenzar sus estudios o trabajo, no abandonan aquello en lo que se han focalizado. Por lo general, imaginan de su futuro dos o tres opciones posibles, todas en general orientadas por la búsqueda de logro concreto o posibilidad de éxito, sobre todo económico. Suelen comprometerse firmemente con su futuro, lo que incluye aquello que van a estudiar o trabajar, aprovechan cada oportunidad que les aparece y sus acciones no pierden esa orientación, más allá de los años o sucesos. Sus consultas suelen ser más del tipo: “cómo hacer para lograr las metas, ganar más dinero o ser más exitoso”, que orientadas a descubrir qué vocación poseen o qué hacer en el futuro. Si es primogénito y se cuestiona acerca de su profesión o duda de sus capacidades o qué hacer a futuro, pueden pasar dos cosas: o ha sucedido un hecho muy traumático durante su proyecto sentido, en su vida contemporánea o a nivel Transgeneracional, o o no es primogénito como supone.

Acomodar su “orden de hermandad” para estar en la resonancia perfecta sería la recomendación más oportuna. Usualmente son emprendedores, controladores, con iniciativa, esforzados, autónomos, decididos, independientes, buscadores de sus propias libertades económicas, disciplinados y perseverantes. Hasta su estilo de liderazgo es claro: dominantes, posesivos, críticos y autoritarios. La gente que trabaja para primogénitos puede no estar de acuerdo con su estilo de ser jefe pero reconocen que son claros, concretos, pragmáticos y brindan seguridad en situaciones difíciles. Suelen ser poco diplomáticos o sutiles para decir las cosas, con lo cual atraviesan conflictos con sus pares por el modo poco persuasivo de comunicarse. En la sombra, los primogénitos son caprichosos, testarudos, orgullosos, omnipotentes, soberbios y demandantes. Con este carácter, frecuentemente pueden tener dificultades laborales o profesionales debido a su forma de comunicarse, por no soportar la autoridad o por su perfeccionismo, pero no por su falta de pasión o por indecisión, ya que tienen claridad acerca del rumbo que debe tomar su vida y no dudan en expresar esto a los demás. El modo en que logran las cosas es con esfuerzo; sin embargo, los logros llegan poco a poco a su vida y siempre ocurren en forma creciente. No son de los que tienen “golpes de suerte” sino que son esforzados y trabajadores, lógicos y metódicos. Los primogénitos tienen fortaleza emocional y suelen hacerse cargo de las situaciones con responsabilidad, desde un lugar de “jefes” bastante peculiar, incluso a nivel de la familia. Protegen a todos pero no se dejan cuidar fácilmente y, cuando trabajan, son personalidades fuertes que tienden a tener todo bajo control, buscar la lealtad, pelear contras las injusticias y no tolerar la traición. No desean delegar y, cuando lo hacen, son reticentes a dejar el control. En este sentido, son bastante estructurados en su manera de pensar y no modifican sus creencias salvo evidencia empírica sólida que demuestre lo contrario. Como les resulta dificultoso cambiar el rumbo de sus acciones, son el tipo de emprendedores que, frente a las dificultades económicas, tarden o no corrijan el rumbo de las  acciones que han tomado en el pasado. Es probable que se fundan en sus negocios pero vuelvan a comenzar con ellos, incluso varias veces en su vida. La misma energía fuerte y testaruda que puede hacer que quiebren en sus negocios o empresas porque no cambian de rumbo a tiempo acerca de aquello que deciden es la que opera para que vuelvan a armar una nueva empresa. La gestión, el emprendedorismo, la dirección y las tareas de control son sus favoritos. Les cuesta trabajar para otros y tener jefes, puesto que prefieren tomar sus propias decisiones aun a riesgo de equivocarse. Tienen un profundo rechazo al error, por eso les cuesta admitir sus equivocaciones. Son perfeccionistas y obsesivos de los detalles. En ellos el conflicto de territorio es el que más fácilmente puede visualizarse: todos los espacios los vivencian como propios, aun si no les pertenecen. Cuando un primogénito se hace presente en un espacio laboral (territorio) determinado, de un modo muy sutil, los que no lo son se subordinan a él sin mucho malestar. Pero si hay otros primogénitos ocurren luchas marcadas de poder. Esa es la razón por la que algunos se pelean mucho por el poder y buscan tener la razón y otros no tienen ese resentir y pueden, sin dificultad, mostrarse más adaptables y/o subordinarse y ceder espacios. Los conflictos que he notado están muy relacionados con el malestar, mal humor o acciones viscerales que tienen o sienten cuando la cosas no suceden como las esperan, cuando hay cambios de planes imprevistos, cuando a pesar de sus esfuerzos no ganan suficiente dinero, no obtienen el “éxito” según cómo lo conciben o cuando otros desordenan o invaden sus territorios, sean estos espacios simbólicos (una marca), reales (una oficina, una zona, su casa) o imaginarios (un lugar al que aspiran llegar).

Los segundos hijos

(extracto de mi segundo libro Neurodecodificacion laboral)

Los segundos, en cambio, son más adaptables. Prefieren estar acompañados, les gusta conocer gente nueva, disfrutan de los desafíos que se presentan, no tanto para ganar o demostrar valía personal, ya que no les interesa mucho competir sino que les divierte ponerse a prueba. Su carácter es más flexible. Suelen ser creativos aunque no siempre se conectan con la energía creativa que poseen. Las redes, la comunicación, la docencia, son espacios donde se sienten más cómodos. Pueden tanto ser los que dominan y lideran como los que aceptan trabajar para otros. Cualquiera sea el caso, no se nota una afectación especial a nivel emocional si dependen de otros puesto que, mientras hacen lo que más les gusta, son felices. ¡Tienen un carácter más optimista y son estrategas natos! Siempre hallan el modo de salir de una situación desfavorable, con ganancia para sí y para otro. Cuando se comunican son diplomáticos, negociadores, cuidan lo que dicen y acomodan sus verbalizaciones según su interlocutor: cuidan de las emociones propias y las de los demás. Tratan de no dañar porque son empáticos y cuidadosos. Tienen un sentido del humor especial y se ríen sobre todo de sí mismos. No le temen a la frustración, aprenden rápido de sus errores, son más atentos y cordiales que sus hermanos primogénitos, pero también más acomodaticios e inestables que ellos, lo que hace que los demás no siempre depositen la confianza como lo harían con un primogénito. Es probable que tengan varios intereses y suelen mantener un estilo de compromiso fluctuante con cada cosa que emprenden: no abandonan fácilmente aquello que decidieron hacer, aunque pueden tener varios proyectos en danza, algunos incluso muy diferentes entre sí y a todos les dedican un poco de su tiempo. Una frase de un segundo sería “nunca hay que colocar todos los huevos en la misma canasta.” También tienen más cantidad de amigos que pueden ser diferentes entre sí y con quienes comparten distintas actividades, ya que resulta divertido estar con todos. Simpáticos y manipuladores, los segundos pueden mentir con más facilidad sin que eso los afecte con tal de quedar bien con todos los que lo rodean. Cuando deben tomar decisiones difíciles, los segundos tardan más porque evalúan todas las opciones disponibles y tratan de minimizar los daños colaterales y de no perder el amor de los que los rodean. Muchas veces se les reclama esa demora que termina por afectar lo que, si se hubiera decidido antes, habría podido resolverse mejor. Trabajan muy bien en equipo. Su estilo de liderazgo es más bien de apoyo grupal, de enseñar y asistir. Son buenos mentores y docentes. Pueden trabajar solos, pero con otros lo disfrutan más. Son comunicativos pero no siempre lo que dicen es claro: pueden dejar abiertos espacios en su comunicación adrede porque es más conveniente a futuro. En ese sentido, no le dan al equipo la seguridad y confianza que un primogénito brinda ya que su comunicación es más confusa, aunque no es conflictivo cuando expresa lo que desea. A nivel de sus conflictos, suelen tener problemas y malestar cuando desempeñan tareas de orden, control y gestión, más propias de los primogénitos. Lo comercial, la docencia, la comunicación, la publicidad, el arte y lo terapéutico más desde lo científico (medicina, psicología) que desde lo intuitivo resulta más apropiados para ellos. Su capacidad empática y de acople con otros, su curiosidad, en pos de cooperar y de conseguir metas económicas que, por supuesto les encanta, ¡son el modo en que el dinero llega a sus vidas! Que los demás los reconozcan, validen, agradezcan y ser significativos para otros les da sentido a sus vidas. Más que lograr cosas, aman ser importantes y reconocidos por los demás. Pueden ser familieros o no, lo que sí sucede es que disfrutan más fácilmente de las cosas simples de la vida ya que son relajados, optimistas y reflexivos, ¡y no tan críticos! Se olvidan rápido de los rencores, aunque no de los favores que realizan y esperan que los demás sean tan generosos o contributivos como ellos lo son. En la sombra, son mentirosos, manipuladores y pueden estafar emocionalmente a otros con tal de no enfrentarse claramente con aquello que no desean hacer o deben terminar.


Los terceros

(extracto de mi segundo libro Neurodecodificacion laboral)

En los casos clínicos que pude analizar, lo hermanos ubicados en el orden 3-6-9 y 12 son los que suelen tener más dificultades para orientar su energía hacia las metas y oscilan entre una diversidad de cosas que les llama la atención al aburrimiento en el ejercicio de una sola actividad. Eso afecta la elección de la profesión y la mantención o perseverancia en un trabajo dado. Por lo general, esta ubicación en el orden de hermandad hace que tengan más orientación hacia lo creativo, intuitivo, artístico, docente y/o lo terapéutico y la oferta normal de estudio o profesional no llena sus expectativas de vida más centradas en el aquí y ahora y en ayudar a los demás y al mundo, ya que suelen ser personas con grandes ideas (a veces impracticables) altruistas, intuitivas y generosas. Ayudar al prójimo, cambiar el mundo, mejorar la vida de los demás es un leiv motiv que los apasiona, aunque no siempre hacen esfuerzos denodados en ese sentido, porque pueden ser cómodos, en ocasiones oportunistas y hasta tener tendencia a sacar ventaja de la ayuda que los demás pueden ofrecerles, características éstas  que poseen en la sombra. Sin embargo, cuando la meta es fuerte y la conexión emocional para lograrla también, su estilo de liderazgo cambia las reglas del juego: hacen y logran cosas increíbles por su espíritu creativo, pionero, amoroso y responsable socialmente hablando. Los terceros son tranquilos, templados, con gran capacidad de escucha. Intuitivos, perceptivos y conectados con planos de conciencia superiores. Las actividades terapéuticas y artísticas los tienen por actores principales. No tanto por el nivel científico sino por su conexión con planos superiores de conciencia. He visto terceros que no necesitan estudiar tanto sino conectar con su interior y su afinada percepción. Su estilo de liderar a los demás es amoroso y suelen ser buscados por otros por su modo atento, cálido, bondadoso y dulce de ser. Escuchan a los demás, se preocupan genuinamente por la felicidad de quienes los rodean y, cuando están conectados con su energía más intuitiva, logran acciones sociales y movimientos únicos de mejora en la vida personal y de los demás. Tardan mucho más tiempo que sus hermanos en descubrir qué les apasiona y en ocasiones no lo logran a lo largo de su vida. El dinero, el éxito o la fama no les atraen. Prefieren tener tiempo para estar conectados consigo mismos y la soledad o estar con amigos cercanos. Las conversaciones profundas, la espiritualidad y la conexión con la tierra y sus frutos son sus actividades favoritas. Muy creativos, sus ideas suelen estar adelantadas varios años, por lo que suelen ser incomprendidos por quienes los rodean o aquellos que viven más atentos al día a día. No les interesa en especial lo político, sino más bien lo social: el dolor, la agresión, la violencia, los afecta de sobremanera, con lo que tienden a alejarse en su mundo interior siempre muy rico en experiencias y sentimientos. Profundamente empáticos, suelen fundirse en los demás, en sus dolores y en querer ayudarlos. Una característica de los terceros es que tienen muchísima suerte. Suelen estar en el lugar justo y con la persona adecuada que va a ayudarlos, por lo cual todo fluye en sus vidas sin que necesiten hacer demasiados esfuerzos. Emocionales, intuitivos, forman la red sólida y a la vez invisible de apoyo a los demás. Tener un amigo tercero es saber que siempre estará en los momentos difíciles de la vida. Si se enojan, logran revisar sus enojos y pedir disculpas. Carecen de rencor. Esta característica no es propia de los primogénitos, a los cuales pedir perdón les resulta bastante incómodo. Como sombra y producto de la suerte que siempre los acompaña y también de su intuición y búsqueda que los demás hacen de su persona, suelen actuar de manera cómoda, a veces oportunista o tendiendo a sacar ventaja. Conectados con su lado más luminoso, su amorosidad y compasión alegran a los demás. Conectados con la sombra, son los que más sufren los embates de la vida cotidiana, puesto que no les interesan el dinero ni el éxito, resisten al consumismo, no logran adaptarse para funcionar con las supuestas reglas de la sociedad civilizada y, si no tienen otra opción, porque no consiguen conectar con su luz interior, su modo de encajar suele estar desconectado de sus múltiples capacidades creativas, artísticas y terapéuticas. Cuando eso sucede, se vuelven ventajeros, oportunistas y cómodos, pueden tener adicciones pasatistas que les cuesta abandonar y quizás se vuelvan tercos, caprichosos, altaneros, y tiendan a imponer sus puntos de vista, considerando que por poseer una intuición superior y desarrollada pueden anticipar o prever el futuro. Esas actitudes confunden a los demás, y lo mismo que son capaces de construir, lo destruyen con el tiempo. Los casos que más recibo en consulta con problemas de vocación o profesionales, en los que no saben qué les sucede, actúan como perdidos en la realidad, esperan que alguien los oriente y les diga qué hacer o los ayude, sin tomar la responsabilidad directa en el asunto, son los de terceros. Ayudarlos a conectar con sus capacidades extraordinarias de tipo artístico, docente, intuitivo y terapéutico es prioritario. Sobre todo porque la característica que poseen es básica para equilibrar lo social. Suelo divertirme imaginando un diálogo ficticio entre un primogénito y un tercero: si el tercero llega tarde a una estación de tren, lo más probable es que se justifique y pida perdón, aunque en su interior sienta que “si perdió el tren es porque no debía ir a ese lugar, de modo tal que lo que sucede conviene”. Un primogénito no perdería un tren ni llegaría tarde o a destiempo, de modo que reprendería a un tercero y reclamaría fuertemente que sea más responsable y vaya a tiempo a tomar el tren, no suponiendo que “lo que sucede, conviene” ¡sino que ha sido descuidado en sus acciones!

(by Nilda Avellaneda)




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